El cheesecake individual sin horno logra su estructura mediante la emulsión de queso crema con crema de leche montada a medio punto y un reposo de frío continuo a 4 °C, sin necesidad de usar gelatinas ni cocción.
Rendimiento: 1 persona (1 vasito o frasco individual)
Uso recomendado: Stock semanal de postres, viandas y armado rápido sin encender el horno
Para la base:
25 g de galletitas (tipo María, integrales o de vainilla)
10 g de manteca derretida (o aceite de coco)
Para la crema de queso:
50 g de queso crema
35 ml de crema de leche
2 cucharaditas de azúcar (o endulzante a gusto)
1/4 cucharadita de esencia de vainilla
Opcionales para terminar:
1 cucharada de mermelada de frutos rojos, dulce de leche o fruta fresca picada
Acondicionamiento de la base: Triturás las galletitas hasta lograr un granulado fino y parejo, y las mezclás bien con la manteca derretida (o aceite de coco) para hidratar el grano.
Compactado inicial: Volcás la mezcla en el fondo de un vaso o frasco individual de vidrio y presionás suavemente con la base de una cuchara chica para formar una capa nivelada.
Acremado del queso: En un bowl chico, batís el queso crema con el azúcar y la esencia de vainilla hasta que se disuelvan los cristales, no queden grumos y la mezcla esté perfectamente lisa.
Montado de la crema: En otro recipiente limpio, batís la crema de leche a punto medio (buscamos que tome cuerpo y consistencia cremosa, pero sin llegar a punto chantilly firme para evitar que se corte).
Integración envolvente: Sumás la crema montada a la preparación de queso crema realizando movimientos suaves y envolventes con espátula para no perder el aire incorporado.
Montaje en recipiente: Distribuís la crema de queso sobre la base de galletitas en el vasito, emprolijando la superficie.
Reposo de frío obligado: Llevás a la heladera durante un mínimo de 4 horas para que la materia grasa solidifique y la crema tome consistencia y estructura firme.
Buscamos una base firme que no se desmorone al meter la cuchara, pero que no quede compactada en exceso. La crema debe resultar sedosa, aireada y sostenida, manteniéndose firme sin necesidad de gelatina y ofreciendo un contraste suave con la cubierta de fruta o el toque ácido elegido.
Tip de la Profe
Usar frascos de vidrio con tapa hermética (como los frascos de mermelada reciclados bien limpios) te permite apilarlos de forma segura en la heladera y evita que la crema absorba aromas u olores de otros alimentos. El secreto para no aburrirte es dejar hecha la base neutra de queso y variar la cubierta arriba justo antes de consumir: una cucharada de mermelada casera de estación, fruta fresca picada, un hilo de dulce de leche o simplemente ralladura de limón o naranja.
En heladera: De 3 a 4 días bien tapado a temperatura de 1 °C a 4 °C.
En freezer: No se recomienda congelar. Al descongelar, la emulsión de la crema de leche y el queso crema pierde agua (sinéresis), arruinando la textura suave y volviéndose granulosa.
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