Las bolitas de ricota y espinaca se elaboran mediante el secado por prensado del vegetal blanqueado y el uso de avena como ligante higroscópico, permitiendo una cocción al horno pareja y un congelado en placa sin pérdida de textura.
Rendimiento: 1 persona (aproximadamente 5 bolitas)
Uso recomendado: Batch cooking, viandas semanales y congelado directo
125 g de ricota
1/2 atado de espinaca fresca (o 1/4 paquete de congelada)
1/2 huevo (o 1 yema chica)
1/4 taza de avena instantánea o pan rallado (más un extra si hace falta ligar)
2 cucharadas de queso rallado
Sal marina, pimienta negra y nuez moscada a gusto
Ajo en polvo (opcional)
Control de humedad del vegetal: Si usás espinaca fresca, la blanqueás en agua hirviendo durante 2 minutos, la colás y la exprimís muy bien con las manos para quitarle todo el exceso de líquido. Si usás congelada, la descongelás y la exprimís de la misma manera hasta obtener un bollo completamente seco. La picás bien fina.
Integración de la masa: En un bowl, integrás la ricota, la espinaca picada, el huevo, la avena (o pan rallado), el queso rallado y los condimentos. Mezclás bien con tenedor.
Reposo de hidratación: Si la preparación queda muy blanda para modelar, agregás una cucharada extra de avena y dejás reposar 5 minutos para que la fibra absorba la humedad sobrante.
Formado parejo: Con las manos, formás bolitas del tamaño de una pelota de ping pong y las ubicás en una placa ligeramente aceitada.
Cocción al horno: Cocinás en horno fuerte (200 °C) durante 15 a 20 minutos hasta que se vean bien doradas por fuera.
Buscamos una masa modelable que mantenga la forma redonda sin desarmarse en la placa. Al salir del horno, la superficie debe presentar una corteza levemente dorada y firme al tacto, con un interior húmedo, tierno y cremoso donde la espinaca se perciba integrada sin soltar agua.
Tip de la Profe
Para que no se peguen en el freezer, acomodá las bolitas crudas sobre una placa o bandeja separadas entre sí y llevalas al congelador durante 2 horas. Una vez duras, pasalas a una bolsa o contenedor hermético; así vas a poder sacar exactamente la cantidad que querés consumir sin que se vuelvan un solo bloque compacto. Podés mandarlas directo del freezer al horno precalentado a 180 °C durante 25 minutos sin necesidad de descongelar previamente.
En heladera (cocidas): Hasta 3 días en contenedor hermético bien cerrado.
En freezer (crudas o cocidas): Hasta 3 meses a -18 °C.
Recalentado recomendado: Regenerar siempre en horno o sartén con tapa a fuego bajo para recuperar la crocantez exterior. Evitá el microondas para que la ricota no pierda estructura ni quede gomosa.
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