La lasagna individual de verdura y ricota requiere la evaporación previa de la humedad del salteado vegetal y el uso de salsa fluida para hidratar la masa seca durante el horneado, asegurando capas firmes y gratinadas.
Rendimiento: 1 persona (1 cazuela o molde individual)
Uso recomendado: Batch cooking, congelado en porciones y cenas nutritivas de semana
Para la masa y el relleno:
2 a 3 placas de masa seca de lasagna (aptas para horno directo)
80 g de ricota
1/3 de zucchini chico cortado en cubos
1/3 taza de espinaca picada (fresca o congelada)
1/6 cebolla chica picada fina
1/2 diente de ajo picado
Sal marina, pimienta negra y nuez moscada a gusto
1 cucharadita de aceite de oliva
Para el armado y cubierta:
120 ml de salsa de tomate casera
35 g de mozzarella rallada (o en hebras)
1 cucharadita de queso rallado fino
Sofrito aromático: En una sartén con el aceite de oliva, rehogás la cebolla y el ajo picado hasta que doren levemente y transparenten.
Secado de vegetales: Agregás los cubos de zucchini y cocinás durante 3 a 4 minutos. Incorporás la espinaca picada y cocinás unos minutos más a fuego medio hasta que reduzca su volumen y se evapore la humedad libre para no ablandar la masa. Retirás del fuego.
Acondicionamiento del relleno: En un bowl, integrás el salteado de verduras entibiado con la ricota. Condimentás con sal marina, pimienta negra y nuez moscada.
Ensamblado por capas: En un molde individual para horno, pincelás el fondo con una cucharada de salsa de tomate fluida (esencial para que la masa no se pegue ni quede seca), acomodás la primera placa de masa, distribuís una capa generosa del relleno y cubrís con más salsa. Repetís el procedimiento armando 2 o 3 capas.
Cubierta gratinada: Coronás la última capa de masa cubriéndola completamente con salsa de tomate para hidratar los bordes, disponés la mozzarella rallada y espolvoreás el queso rallado por encima.
Horneado y coagulación: Llevás a horno precalentado a 180 °C durante 35 a 40 minutos hasta que la masa esté tierna al pincharla con un palillo y la superficie quede perfectamente dorada.
Buscamos una lasagna bien estructurada, donde las placas de masa hayan absorbido la humedad justa de la salsa quedando tiernas al corte pero sin volverse pastosas. El relleno de ricota y verdura debe verse firme entre las capas, mientras que la cubierta presenta una costra de queso gratinado, crocante y dorada por fuera con un centro fundido.
Tip de la Profe
Para que la lasagna no se desmorone al cortar ni se desarme en la cazuela, dejala reposar entre 5 y 10 minutos fuera del horno antes de servir. Ese tiempo de reposo permite que los almidones de la masa se asienten y que las proteínas de la ricota y la mozzarella retomen estructura. Si la vas a congelar, podés hacerlo ya cocida y fría dentro de contenedores individuales herméticos; descongelala en la heladera desde la noche anterior y recalentala en horno medio tapada con papel aluminio para devolverle la humedad ideal.
En heladera: Hasta 3 días a menos de 4 °C en contenedor hermético bien cerrado.
En freezer: Hasta 3 meses a -18 °C bien empaquetada.
Recalentado recomendado: Horno medio (180 °C) tapado con papel aluminio para que el calor penetre al centro sin quemar el queso, o microondas en porción individual a potencia media.
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